Cuatro sobre siete. Aprueba, pero aún puede mejorar mucho. Ésa es la calificación que los encuestados le colocan a la democracia, según la última consulta de IPSOS.
El sistema de gobierno que Bolivia recuperó hace 30 años es reprobado apenas por 31% de la población entrevistada. Si bien los resultados muestran un amplio margen de aprobación, la mayoría de los consultados optó por calificar con notas de 4 y 5, donde 1 y 2 equivalen a “pésimo” y 6 y 7, “excelente”.
El promedio de todas las valoraciones es de 4. Lo que en la escuela significa que se aprobó el examen con muchas deficiencias y asignaturas pendientes.
El estudio de opinión pública se efectuó entre el 22 de septiembre y el 1 de octubre de la presente gestión. 808 personas mayores de 18 años fueron entrevistadas.
Las ciudades en las que se levantó la muestra fueron La Paz, Cochabamba, El Alto y Santa Cruz. Juntas concentran la cuarta parte de la población del país. Se consideraron todas las variables socioeconómicas y grupos etarios en relación con la distribución real en Bolivia.
La democracia en Bolivia nació en un momento particularmente difícil por la crisis económica profunda y la debilidad de toda la institucionalidad heredada por 18 años de dictaduras.
Sin embargo, no sin muchos sobresaltos y pese a los difíciles antecedentes, logró persistir de manera ininterrumpida hasta nuestros días.
Hoy Bolivia cuenta con un sistema democrático intercultural, que reconoce sin jerarquización alguna las formas participativa, representativa, comunitaria y directa en el país.
A lo largo de 30 años pasaron diez gobiernos constitucionales. El modelo fue fortalecido a través de la democracia municipal y la departamental. Además de la aparición del modelo de circunscripciones uninominales.
La encuesta de IPSOS revela que 16 de cada 100 personas consideran que el sistema de gobierno inaugurado el 10 de octubre de 1982 merece una ponderación excelente. 52% pone calificaciones más moderadas que oscilan entre el 4 y el 6.
Sin embargo, el modelo democrático no recibe sólo valoraciones positivas. Un 31% de los entrevistados evaluó al modelo democrático entre 1 y 3.
15 de cada 100 pobladores del eje opinan que el sistema inaugurado hace tres décadas es “pésimo”. Pese a las cifras positivas, sobran los motivos para decir que queda mucho por hacer.
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