Se extendió a tres departamentos del país la protesta de los cívicos de Potosí para que el Gobierno atienda el pliego petitorio de 26 puntos, el cual, entre otros puntos, contempla la construcción de una planta hidroeléctrica, tres hospitales, dos represas, obras camineras, una fábrica de cemento, otra de cal y una de vidrio, además de energía eólica y un aeropuerto internacional.
El pedido que contempla la preservación del Cerro Rico y el traslado a Potosí de las oficinas de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) tuvo respaldo en los residentes potosinos en Sucre que salieron en marcha con banderas blancas; en Cochabamba instalaron un piquete de huelga y una vigilia en Santa Cruz. La cruzada también es para recolectar abrigos y alimentos para los cívicos que están en huelga en la sede de Gobierno, explicó la dirigente de los residentes potosinos de Santa Cruz, Ingrid Barrientos.
Los dos huelguistas que están en la iglesia San Francisco de la ciudad de Cochabamba ingresan al segundo día de huelga y se prevé que en el transcurso de hoy se sumen más personas. Esa misma decisión asumieron los potosinos que viven en Sucre, si es que el presidente Evo no se reúne con los cívicos que están en La Paz.
Los efectos
El paro potosino también tuvo eco en Tarija y esta vez el sector del transporte interdepartamental se vio afectado. Ayer, el encargado de la terminal de buses, suboficial Juan Cruz Vicente, confirmó que no se permitió el servicio de transporte a las ciudades de Sucre, Oruro, La Paz y Cochabamba por las medidas de protesta.
Otro sector afectado es el Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de la empresa San Cristóbal, subsidiaria de la japonesa Sumitomo, que opera en la zona de la provincia Nor Lípez de Potosí. A través de un manifiesto, expresó su preocupación por la determinación de Comcipo de suspender el suministro eléctrico en la zona de sus operaciones. San Cristóbal, que opera a cielo abierto con equipo y maquinaria de última generación, procesa 40.000 toneladas de minerales y remueve 150.000 toneladas de roca al día para satisfacer la demanda de producción.
Gobierno versus crucifixión
Al menos 15 dirigentes de Comcipo se crucificaron ayer en la zona de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) en protesta por la negativa del poder central de atender las demandas de Potosí.
Esa medida se cumplió horas después de que el ministro de Gobierno, Carlos Romero, a través de los medios, denunciara que las movilizaciones de los cívicos están al margen de la ley y buscan convertir a esa organización en un movimiento de "matonaje criminal".
A su vez, el ‘vice’ de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, amenazó con renunciar a su curul si es que el Gobierno y los miembros de Comcipo no dialogan, pues, según él, dirigentes cívicos atacaron su vivienda y amenazaron a su familia
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