Katia Uriona, flamante presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), dice que el principal reto de las nuevas autoridades electorales es devolver la credibilidad a la institución, gravemente afectada en la gestión anterior, aunque admite que no será una tarea fácil.
"La Corte, en su momento, alcanzaba la más alta credibilidad junto con la Iglesia, eran las dos instancias más reconocidas; ahora está entre las más bajas”, admite en el Desayuno de Trabajo de Página Siete. "Estamos aquí con un compromiso democrático y si el tribunal no responde a esa visión de democracia, entonces no tendría razón de que estemos aquí”, advierte.
¿El eventual referendo para la reforma de la Constitución con miras a la reelección presidencial será su primera prueba de fuego? "Si existe una solicitud en términos de la Asamblea o el procedimiento que se defina para convocar a un referendo estaremos esperando que eso ocurra. No podemos adelantar algo que no está en nuestra competencia todavía”, responde.
Usted ha asumido la presidencia del tribunal en un momento complicado, con muchos retos por delante…
Sí, tenemos varios. El primero, conocido por todos, es cómo devolver la confianza al tribunal en términos de independencia, de transparencia y de generar una gestión idónea en la administración de los procesos electorales. Pero, sobre todo, queremos despejar esa duda que se ha sembrado sobre nosotros, porque la elección no ha sido resultado de un consenso, y entonces se ha instalado una preocupación sobre si realmente el tribunal va a cumplir con los requisitos de independencia y transparencia. Quienes hemos sido elegidos estamos asumiendo un compromiso. Hay diferentes trayectorias, diferentes recorridos profesionales, y creemos que esto va a cualificar la acción de un trabajo colegiado para ir resolviendo paso a paso aquellos problemas que se han presentado en la anterior gestión.
¿Cuáles son los otros desafíos?
Vamos a entrar en una fase de administración de varios referendos autonómicos con acuerdos específicos y en coordinación con los tribunales departamentales. Ahí hay tres tareas muy claras: que el padrón pueda contar con las garantías necesarias en términos de depuración, hacerlo público para que las organizaciones políticas, la población, puedan tener una información transparente, porque hubo muchas dudas sobre el padrón. Estamos trabajando de manera inmediata y rápida para que tenga estas garantías. Otro reto tiene que ver con la generación de una institucionalidad de apego a la norma, como la Ley de Régimen Electoral, y una rápida evaluación de los reglamentos que han sido aprobados para la administración de los procesos electorales, de tal manera que se pueda superar anteriores falencias. El tercer elemento es la propia gestión de los procesos electorales. En este procedimiento también hubo deficiencias. Entonces, estamos marcando las tareas, responsabilidades y acciones para garantizar que el proceso responda a una gestión eficiente. Hay un tema más sobre los referendos. La población no está informada sobre qué va a votar. Tenemos que adoptar un compromiso colectivo para informar al electorado sobre los estatutos departamentales, sobre las autonomías indígenas, etc. Éste parece es el desafío mayor e inmediato.
Son los procesos electorales los que ponen a prueba al árbitro electoral, pero en los próximos referendos no hay puestos electivos en juego. Entonces, ¿qué hará el tribunal para recuperar la imagen de independencia y transparencia que usted menciona?
Si cumplimos nuestra función en el proceso de los referendos será un primer elemento de valoración de la gestión del tribunal. El otro elemento tiene que ver con la institucionalización, la organización y la planificación, con una gestión que va a tomar mayor tiempo porque recién hicimos la evaluación del estado de situación de la institución. Otro elemento importante es el debate sobre la democracia en el país. Queremos convocar a las organizaciones políticas y sociales, a los diferentes actores y la ciudadanía en su conjunto para debatir y construir horizontes sobre la democracia intercultural, porque si hablamos de democracia tenemos que hablar de todas las esferas de democracia, tenemos que abordar la Ley de Organizaciones Políticas, que las organizaciones políticas discutan sobre democracia interna, reestructuren sus propios estatutos; las propias comunidades, que vienen de una tradición de democracia directa, también deberán participar en estos debates. Queremos abrir una discusión lo más amplia, plural y participativa posible sobre estos temas para avanzar en la construcción y el fortalecimiento de la democracia, con transparencia, eficiencia, idoneidad y, por supuesto, imparcialidad.
Tras la gestión del tribunal anterior y una opinión pública escéptica, ¿no se siente navegando contracorriente para recuperar la credibilidad de la institución?
Hay dos elementos ciertos. Uno es la demanda de la población. Claro que no es sostenible una instancia que no dé cuenta de los principios que he mencionado, no sólo por el rol que le atribuye la Constitución sino porque si no lo hacemos así, no hay condiciones para cumplir la función ni responder a la democracia. Yo creo que eso está claro y a esa altura llega la responsabilidad. El otro elemento es que la gestión del tribunal responda a la institucionalidad, con perfiles profesionales que correspondan a los cargos específicos.
Una tarea complicada, con dos referentes, uno positivo y otro negativo: la "Corte de los notables” y la llamada "Banda de los cuatro”…
Confiamos en nuestra gestión. En términos de encuestas, la Corte, en su momento, alcanzaba la más alta credibilidad de la población junto con la Iglesia, eran las dos instancias más reconocidas; ahora, según la percepción de la población, está entre las más bajas en cuanto a credibilidad. Quisiéramos, por supuesto, que esta gestión contribuya a devolver la credibilidad a la institución. No es una tarea fácil en las condiciones inmediatas, pero es posible en términos del compromiso que estamos asumiendo. Estamos aquí con un compromiso democrático y si el tribunal no responde a esa visión de democracia, entonces no tendría razón de que estemos aquí.
Dirigentes del MAS y de las organizaciones sociales han adelantado su intención de impulsar la reelección del presidente Evo Morales. Es probable que la primera gran prueba de fuego para el tribunal sea el referendo para la reforma de la Constitución…
Nosotros estamos regidos por lo que dice la Constitución. El artículo 168 marca expresamente el período de gestión tanto del Presidente como del Vicepresidente. En tanto no haya otro requerimiento, nosotros actuaremos apegados a lo que dice la Constitución. Si existe una solicitud en términos de la Asamblea o el procedimiento que se defina para convocar a un referendo esperaremos a que eso ocurra. No podemos adelantar algo que no está en nuestra competencia todavía.
Uno de los principales problemas que enfrentó el anterior tribunal fue el de las relaciones con el Ejecutivo, su supuesta supeditación a los intereses del partido gobernante, con casos muy polémicos como las elecciones en Chuquisaca y Beni. ¿Cómo piensan ustedes encarar esa situación?
Está establecido en la Constitución que los órganos electorales son independientes y eso debería ser claro para todos quienes ocupamos cargos en los diferentes órganos. Por supuesto que tiene que haber un diálogo entre los poderes a partir de espacios de coordinación, porque, por ejemplo, este órgano debe hacer propuestas legislativas y eso deberá coordinarlo con el Legislativo, como la Ley de Organizaciones Políticas, etc., son temas de interlocución entre estos dos poderes en espacios formales abiertos y públicos. Lo mismo ocurre con el Órgano Judicial y el Ejecutivo. No pueden haber espacios de decisión al margen de lo que establece la Constitución, pero queremos recuperar la institucionalidad que nos permita establecer un diálogo en igualdad con todos los poderes del Estado, porque si no estás en la misma condición de dialogar, hay la posibilidad de que esa comunicación, lo sabemos bien, no sea horizontal.
¿Qué medidas piensan adoptar al interior del tribunal para evitar que sucedan actos tan controversiales como la militancia partidaria de sus miembros, que no fue controlada en la anterior gestión, con vocales que hacían campaña por un partido político?
Eso está prohibido por ley. Entonces es muy poco probable que nosotros actuemos en el mismo marco porque estamos asumiendo un compromiso de imparcialidad, hay un compromiso colectivo de quienes hemos llegado a vocales de que va a ser la norma la que va a regir nuestra gestión. Vamos a trabajar en el marco de estos principios.
Defensora de los derechos de las mujeres: "Que no sólo llegues por ser mujer”
"Cuando las mujeres estamos en un espacio de representación, de decisión, podemos contribuir a transformar estos espacios en una agenda de igualdad para hombres y mujeres. Es una apuesta por democratizar la sociedad”, dice la flamante presidenta del Órgano Electoral y hace referencia a la necesidad de que las mujeres no sólo participen en cargos públicos, sino decidan, que sean verdaderas protagonistas de la vida política. "Que no sólo llegues por ser mujer, sino que sea un espacio de decisión, una ampliación de la democracia para las mujeres”.
Katia Uriona, comunicadora social de profesión, llega al TSE con más de 25 años de trayectoria en el movimiento de mujeres. Como activista feminista fue parte del equipo estratégico para la elaboración e implementación de la campaña "50 -50 Paridades Ahora” y fue secretaria ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, responsable del Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral y directora ejecutiva del Instituto de Formación Femenina Integral, entre otros cargos.
"Tenemos que ser capaces de incluir una agenda para defender los derechos políticos de las mujeres; trabajar para enfrentar la violencia, democratizar el ambiente privado y ejercer nuestros derechos en todos los ámbitos, transformando las instituciones que han sido verticales y machistas”, dice Uriona y se impone estas tareas en el TSE.
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