La de hoy no es sólo una elección más y Tarija no es tampoco un simple departamento más. Tampoco es el simple valor simbólico que se le otorga al departamento que pidió ser Bolivia hasta en tres ocasiones en los primeros años republicanos y que luego encabezó las luchas por la descentralización primero y por la autonomía después.
No es tampoco por los nueve diputados (cuatro plurinacionales, cuatro uninominales y un especial) y los cuatro senadores, que no son un botín demasiado jugoso ni que marque diferencias, ni tampoco por los 323.425 votantes registrados que no son esenciales para poder dirimir grandes mayorías, pues representan poco más del 5,4 por ciento sobre los 5.973.901 personas habilitados a nivel nacional.
Sea por lo que fuere, Tarija se cuenta entre las plazas más deseadas por todos los partidos pero sobre todo por los tres grandes. Tanto Evo Morales (MAS), como Tuto Quiroga (PDC), como Samuel Doria Medina (UD) han visitado asiduamente la capital del gas boliviano durante esta campaña electoral para explicar sus propuestas y mostrar músculo, generando un clima de escenario reñido. Las encuestas han ido confirmando reiteradamente una tendencia: En Tarija hay pelea.
Cuestión matemática
Para ganar Tarija, hay que ganar Cercado. Esta premisa que aparece en el número uno de la lista de todos los especialistas en procesos electorales en el departamento se ha repetido con más fuerza en esta recta final, aunque no siempre se cumple.
Los esfuerzos realizados desde la gestión pública por llevar inversiones al área rural apenas ha servido para consolidar los nichos de votación tradicionalmente duros del oficialismo, como la zona alta o las zonas campesinas de Arce y el valle central, como ya lo fueron en 2009. Sin embargo, la provincia Cercado es la que dirime las victorias, máxime si en el Chaco vuelve el equilibrio.
De los 323.000 votantes, 149.387 se constituyen en Cercado, que es la capital donde porcentualmente más ha crecido el padrón respecto a 2009 (260.400) según los datos del Tribunal Electoral Departamental (TED). En términos globales supone un 44 por ciento de la votación.
La votación en Cercado, tanto en 2005 como en 2009, dio mayoría a la coalición opositora alternativa al MAS, sin embargo, el oficialismo fue ganando terreno paulatinamente en la capital. En los últimos comicios presidenciales, Convergencia Nacional (CN) sólo ganó en la provincia Cercado con 50.920 votos, frente a los 44.264 votos del MAS y los 9.426 de Unidad Nacional, sin embargo, no le bastó para obtener la mayoría que recayó en Evo Morales con un 51, 06 por ciento.
La mayoría del MAS se cimentó no sólo en la zona alta, sino también en Arce, donde sacó más de diez mil votos de diferencia (16.869 frente a 6.821) y sobre todo en el Gran Chaco donde el MAS sumó 34.535 votos frente a 20.358 votos que sumó Convergencia y 2.621 que sumó Unidad Nacional.
La división del voto opositor ya tuvo efectos en 2009 al concurrir tres partidos diferentes, en esta ocasión aparecen cuatro alternativas al MAS. Para analistas como Hugo Moldiz, la victoria del MAS se sustenta en la expansión de su base social además de “un diez por ciento rural que las encuestas no toman en cuenta”. Para otros como Iván Arias, sólo concentrar el voto en una opción daría alguna oportunidad a la oposición de sacar un buen resultado.
El MAS encontró nuevos socios
El partido del presidente Evo Morales sumó nuevos aliados en el departamento, tanto en la capital donde se sumaron varios empresarios y ex militantes de otras fuerzas políticas como en el Chaco, donde contó con el respaldo de las autoridades electas bajo sigla del PAN como Carlos Brú o Rubén Vaca.
El PDC se apoya en Cercado
El partido de Tuto Quiroga encontró en la fracción del MNR liderada por Johnny Torres y en la agrupación UNIR del alcalde Óscar Montes los mejores aliados para ganar adeptos en la capital del Departamento. Torres y Montes han planteado esta elección como una primaria para las departamentales.
UD encontró el apoyo autonomista
Un poco tarde, pero la opción de Samuel Doria Medina y su Unidad Demócrata logró sumar a su proyecto los rostros que encabezaron la lucha autonómica en 2008, como Felipe Moza, Adrián Oliva y Alan Echart o el apoyo de Mauricio Lea Plaza y los líderes de Camino al Cambio. UD también logró el respaldo de Motete Zamora Medinaceli.

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