La reciente entrevista a Adriana Salvatierra en el podcast "Entre Caníbales" ofrece una mirada profunda y crítica sobre el estado actual del Movimiento al Socialismo (MAS) y las contradicciones del modelo económico boliviano. Salvatierra, exsenadora y expresidenta del Senado de Bolivia, reflexiona sobre su trayectoria política, las tensiones internas del MAS y los errores que han llevado al partido a una crisis de identidad y dirección.
El poder y sus contradicciones
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista es la percepción de Salvatierra sobre el ejercicio del poder dentro del MAS. Reconoce que su partido, que en un principio fue un instrumento político de los movimientos sociales, ha devenido en un aparato burocrático que se ha alejado de las bases que le dieron sustento. No es una crítica menor: se trata de una auténtica revisión del rol que ha jugado el MAS en la historia reciente de Bolivia.
Señala que la fragmentación interna del partido y las disputas entre distintas facciones han llevado a un deterioro en la toma de decisiones y a un alejamiento del proyecto original. Según ella, el liderazgo de Evo Morales fue transformador, pero también generó una estructura que hoy enfrenta serias dificultades para renovarse. Es un reconocimiento implícito de que el desgaste político de la dirigencia del MAS es, en parte, responsable de la crisis actual.
Crisis económica: entre la planificación y el desgaste
Otro de los temas cruciales abordados en la entrevista es la situación económica de Bolivia. Salvatierra admite que, si bien el modelo económico implementado por el MAS generó crecimiento y reducción de la pobreza en su momento, no se planificó adecuadamente el declive de los ingresos por exportaciones de gas. La disminución de la producción hidrocarburífera y la falta de inversión en exploración fueron alertas tempranas que no fueron atendidas con la urgencia que ameritaban.
Muestra especial preocupación por la pérdida de oportunidades en sectores clave como la industrialización del litio y la transición energética. Bolivia, según ella, tenía el potencial de convertirse en el "corazón energético de Sudamérica", pero la falta de una estrategia clara y la paralización de proyectos clave han llevado al país a una situación crítica.
El análisis económico que ofrece Salvatierra resalta un error fundamental del gobierno: haber ingresado en sectores donde los privados podían operar con mayor eficiencia. Su postura parece alinearse con la de otros sectores de la izquierda latinoamericana que, sin abandonar la intervención estatal en la economía, consideran que el Estado debe centrarse en áreas estratégicas y no competir con el sector privado.
Género y política: avances y retrocesos
Uno de los temas que más resuena en la entrevista es la situación de la participación femenina en la política boliviana. Salvatierra sostiene que los mayores avances en derechos de las mujeres se lograron durante el gobierno de Evo Morales, no en gestiones posteriores, ni siquiera cuando una mujer, Jeanine Áñez, asumió la presidencia. Se muestra crítica con el uso simbólico de la imagen femenina en la política sin que ello se traduzca en cambios estructurales reales.
Más allá de los avances legales en temas de paridad de género, advierte que muchas mujeres en la política siguen siendo utilizadas como "cuotas" dentro de los partidos, sin una verdadera autonomía para la toma de decisiones. Esto resalta un doble estándar: se promueve la participación de mujeres, pero en muchos casos se las relega a roles secundarios.
El futuro del MAS y de Bolivia
La entrevista concluye con una reflexión sobre el futuro del MAS y la izquierda boliviana. Salvatierra deja claro que el mayor reto del partido es reconectarse con la sociedad y actualizar su proyecto político. Considera que el MAS transformó Bolivia, pero que en el proceso dejó de comprender a la sociedad que había cambiado.
La pregunta que queda abierta es si el MAS será capaz de renovarse o si, por el contrario, la fragmentación interna y la crisis de liderazgo lo llevarán a un declive irreversible. La política boliviana es volátil y, como ha demostrado la historia reciente, nada está escrito en piedra.
Conclusión
Adriana Salvatierra representa a una generación de políticos de izquierda que buscan hacer un balance entre la defensa de los logros alcanzados y la necesidad de adaptarse a los nuevos desafíos. Su entrevista deja claro que el MAS enfrenta una crisis profunda, pero también que existe una oportunidad para una renovación real dentro del movimiento. La pregunta clave es si el partido será capaz de realizar esa transformación antes de que sea demasiado tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario