10 enero 2016

INDIGENTES, VÍCTIMAS DE DROGAS, ALCOHOL Y VEJACIÓN "Soy chorra, chorra he vivido y chorra voy a morir"

De cada diez indigentes, cuatro son mujeres que se forman ante la Policía, por favores.

"Yo soy chorra, chorra he vivido y chorra voy a morir. Comencé a delinquir a mis 13 años y conozco el mundo de las drogas”. Es el relato de La Vicky, una joven de 18 años que forma parte de un grupo de indigentes que han tomado el puente distribuidor de la Vita en La Paz.

La pobreza y la droga aumentan la indigencia y mendicidad en las calles. Esta situación hace que cada vez más niños, adolescentes y jóvenes conviertan en viviendas los puentes, plazas, parques y otros espacios públicos a donde llevan consigo los delitos.

Vicky recuerda que desde que se aventuro en la calles, su vida ha sufrido un giro de 90 grados, y que de consumir drogas se ha convertido en una de las principales distribuidoras de la “Manco”, la avenida Manco Kapac, donde a veces pasa hambre y frío.



CATADORA. Con sus 19 años, Vicky se ha convertido en una experta catadora de drogas. Ella dice que sobrevivir en la calle lleva consigo la necesidad de resolver a diario una serie de dificultades.

Una de ellas es la de disponer de dinero para la compra de drogas, comida y vestimenta, para lo cual piden limosnas, trabajan, y con frecuencia, se ven forzados a robar y asaltar. Esto último aumenta la inseguridad y atemoriza a la población.

La dama, vestida con un pantalón de tela china y una campera, tipo canguro, afirma sin tapujos que se fumó e inyectó la droga, yerba, la papa, el gras, el pollo, el vuelo y el pollito que varían en su costo de acuerdo con la dosis y calidad. “Fumamos de todo, para olvidar y en algunos casos para tomar valor”, dice la eventual pareja de Vicky que se aproxima con desconfianza y observa fijamente lo que dice la mujer.



CORRUPCIÓN. “Me llamo Ralph, El Demoledor•”, dice el espigado hombre que realiza algunos movimientos de pugilista, mientras Vicky -la entrevistada- le dice “no te rayes”. Recuerda que otro de los problemas a los que se enfrentan es la búsqueda de un lugar seguro dónde pasar la noche, para cobijarse y dormir.

“No tenemos casa y aprovechamos el puente, el distribuidor Vita, para dormir, pero los polis nos molestan y muchas veces hemos tenido que formar, entregarse, para que nos dejen a todos tranquilos”, recuerda la mujer indigente que además ha convido con tres de sus 10 compañeros de grupo para sobrevivir y tener protección.

Ella --algo mareada después de inhalar thinner mezclado con clefa-- afirma que no solo los Policías las abusan, sino sus propios compañeros, por lo que generalmente protagonizan riñas y peleas que derivan en agresiones físicas graves. Siendo el resultado que 80 indigentes de 100 que hay en las calles, ha sido detenida entre 1 a 40 veces, según datos del Defensor del Pueblo.

Vicky comenta que en muchas ocasiones ha tenido que recurrir a la coima y no ser procesada en la policía. Entregando dos tubos, celulares, y una “tele”.

“Le dije soy chorra, me voy a formar” y entrego el diezmo para evitar continuar en celdas.

En tanto Rafael, Ralph, dice que “cuando se está en la calle ya no se tiene miedo a la muerte”, añadiendo que “si me matan, me matan”, para después tomar valor sorbiendo una botella de alcohol mezclado con agua.



VEJACIONES. Pero lo que molesta a las mujeres es la forma en la que proceden los policías en contra de ellas. Muchas de ellas son llevadas en camionetas hasta el bosquecillo donde son violadas por los patrulleros a cambio de su libertad. “Nos abusan, nos dan toletazos, pero nadie nos hace caso. Muchas veces los hombres nos entregan para continuar viviendo y bebiendo bajo los puentes”, añade la mujer que en algún paraje de su vida fue también microtraficante, vendiendo la droga entre 10 y 20 bolivianos.



CRIMINALES. Nueve de cada 10 indigentes son relacionados por la sociedad con delitos y actos criminales en la ciudad de La Paz y El Alto, de acuerdo con un estudio desarrollado por alumnos de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

La Policía los retiene por 8 horas y tres de cada 10 detenidos son trasladados preventivamente al penal de San Pedro por reincidencia, dice el documento.

De acuerdo con Arturo Vargas, director del Instituto de Investigaciones de Ciencias Políticas, hay cerca de más de 7.000 indigentes circulando por calles y avenidas de la urbe paceña y alteña. Que han convertido a plazas, parques y jardineras en circunstanciales albergues, donde tejen historias de dolor y sangre.

Sin embargo, lo lamentable de todo ello es que nadie se preocupa por ellos y a la fecha continúan siendo rechazados por la sociedad y las propias autoridades que carecen de programas de reinserción y atención.



EL CONSUMO Y LA VENTA DE DROGAS, ADEMÁS DE ALCOHOL, SON EL PAN DE CADA DÍA DE LOS INDIGENTES QUE DOMINAN LA "MANCO".



7.000 indigentes, de entre 17 y 22 años, circulan en La Paz y El Alto, que son señalados por la sociedad como simbolos de la inseguridad.

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