"No hay gente. A estas horas (11:15) yo ya terminaba de vender, creo que los que trabajamos nomás nos hemos afanado con el referendo”, dice el vendedor de periódicos Claudio Gonzales. Con más de 20 años de trabajo, que no se detiene en referendos o elecciones, opina que ayer la gente acudió a las urnas sólo "por cumplir”.
En varios recintos de la ciudad, el certificado de sufragio fue el único motivo por el que la población se presentó para cumplir con su deber electoral. El vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, señaló que "es normal” que en los referendos exista "un poquito menos de entusiasmo”.
Con afán, Gonzales inició su jornada electoral a las 2:40. Aún estaba oscuro cuando salió desde su casa en la zona Huayna Potosí de El Alto hacia el centro de La Paz para recoger cientos de ejemplares de matutinos que comercializa en el colegio Daniel Sánchez Bustamante, a pocas cuadras de la avenida Buenos Aires .
Sin embargo, ese afán estuvo ausente en los electores que en esta ocasión no abarrotaron los pasillos de los establecimientos paceños habilitados como recintos electorales. En la unidad educativa Sergio Suárez, cerca del cementerio la Llamita de la avenida Periférica, muchas de las mesas fueron abiertas con el número mínimo de jurados (tres) porque el resto no se presentó. En la escuela Ecuador de Sopocachi, hasta las 9:45, las mesas uno y 12 no se habían instalado porque no contaban con el quórum requerido.
Hasta las 10:00, en el colegio Aspiazu de Sopocachi algo más de 300 personas, de las 3.751 inscritas, habían emitido su voto en 15 mesas. "Es que no ha habido información, yo no conozco el estatuto pero necesito el carnet de votación para hacer trámites”, señala Gabriela Ortuño al salir del recinto junto a su pequeño hijo.
En las puertas, los militares asignados para dar información coinciden en que hubo una gran afluencia de personas en busca de certificados de impedimento. La mayoría son visitantes del interior o de provincia que no lograron retornar a los lugares donde fueron empadronados.
Las comerciantes de comida, jugos y variedad de artículos, que logran buenas ventas en cada elección, aseguran que esta vez fue diferente. "Está vacío, no hemos vendido nada. Sin motivo hemos andado desde tan temprano”, lamentan las gremiales.
En puertas del Instituto Americano de la avenida Landaeta, varios niños tratan de evitar que sus mascotas se enfrasquen en una pelea. En el recinto estaba prohibido el ingreso de canes. "Hace poco un perro trató de morder a un niño. La situación es tensa para las mascotas y a veces se ponen agresivas, por lo que es mejor que no entren o que sus dueños los dejen en sus casas”, explica el policía que resguarda el ingreso mientras a su alrededor los pequeños corren intentado controlar a sus perros.
En el establecimiento Sánchez Bustamante la merma del electorado se evidenció en las 37 mesas de sufragio que se abrieron para el referendo. "No hemos tenido problemas pero sí hay poca gente. Es un recinto con mucha población y solemos tener largas filas pero ahora no hay. Después de almuerzo seguro va a haber varios rezagados”, decía esperanzada la notaria Ana Rada.
"No hay expectativa porque no hay conocimiento. Yo no conozco el estatuto; leí algo, pero necesito más información para ver la diferencia que hará en nuestra actual situación. Este referendo pasó como un día normal”, comentó Paola Camargo tras emitir su voto.
Cerca del mediodía hay más movimiento. En puertas del recinto se amontonan decenas de personas que buscan en las listas la ubicación y número de sus mesas electorales. Con varias cédulas de identidad en mano, dos policías trepados en la baranda tratan de encontrar nombres y apellidos entre las diminutas letras de una lista interminable que empapela toda la pared.
"No me puedo ir sin acabar, y tengo que ir a votar hasta El Alto. Ni modo, habrá que ambular”, señala don Claudio, con varios periódicos entre las manos. Después, emprende el largo camino para conseguir el anhelado carnet de sufragio que por los próximos tres meses será un documento primordial para realizar trámites.
"Sólo he venido por mi certificado de sufragio”
Isabel Mercado / La Paz
Las calles y avenidas del sur de La Paz, en un domingo soleado, fueron tomadas por los deportistas y familias enteras que aprovecharon para pasear y cumplir con la obligación de votar.
"Es la elección más equis (irrelevante) de mi vida”, dice Natalia, de 21 años, que está acompañada de un grupo de jóvenes de su edad que han aprovechado la ocasión para salir en bicicletas por la zona Sur. Todos viven en Achumani y se han concentrado en el colegio Franco Boliviano, uno de los recintos electorales más grandes y concurridos de esta zona.
En el Franco, poco antes del mediodía, la afluencia de gente es apreciable, mucho mayor de la que se advierte en otras escuelas de votación de la zona Sur. En el Domingo Savio de Calacoto y el colegio Loretto de San Miguel, entre otros, la cantidad de votantes fue aparentemente menor que en las recientes y sucesivas elecciones (octubre de 2014 y marzo de 2015).
Pero, no se trata de un ausentismo, tal vez más bien de desgano y desinformación. "Sólo he venido por mi certificado de sufragio” sostiene Daniela Rodríguez, quien confiesa haberse "levantado de cama solamente para eso” porque requiere el documento para realizar trámites. "No sabemos muy bien de qué se trata esta elección”, agrega la joven de 27 años.
Ésta ha sido quizás la frase más repetida entre los electores que acudieron a votar en diferentes recintos de la zona Sur.
En Koani, en la escuela Víctor Paz Estenssoro, donde votó el gobernador Félix Patzi, antes de las 10 de la mañana, los electores llegaban pausadamente a cumplir con su derecho a votar.
Nelly Cortez, vecina de Peña Azul, reclamaba por la poca información que existió en los medios de comunicación sobre el contenido del estatuto autonómico. "Dicen que ha sido elaborado por las organizaciones paceñas, pero nosotros (la junta de vecinos de la zona) ni nos hemos enterado, estamos votando a ciegas”.
Otra señal de desinformación ciudadana sobre el estatuto para aprobar o rechazar en la jornada electoral, fueron comentarios como los de Consuelo Castillo, de Los Pinos: "Dice que este estatuto va a aprobar las expropiaciones de inmuebles y la legalización del aborto y el matrimonio gay (...) eso nos han comentado, no hemos leído nada”.
También, algunos movimientos ciudadanos se organizaron este domingo para hacer sentir su voz de protesta. Según ANF, decenas de votantes de Mallasilla, en La Paz, votaron este domingo con poleras blancas, como una manera de protestar por la posible instalación de un centro nuclear en esa zona.
La junta de vecinos organizó una campaña para que los votantes asistieran a las urnas con camisetas blancas. Varios de ellos insistieron en su denuncia de que el centro nuclear que se prevé instalar en la zona entraña riesgos para la población.
María Castro, vecina de la zona, dijo que la viceministra de Energía, Hortensia Jiménez, no ha podido explicar las características detalladas del futuro centro y que el Gobierno se niega a entregar por escrito a la junta de vecinos de Mallasilla en qué consistirá éste. "Vino un director a nuestra asamblea, no quiso explicar nada y después se fue”, contó la vecina.
Con todo, el sur de La Paz vivió su jornada democrática con mucha disciplina. Según datos preliminares de diferentes mesas electorales, la afluencia de electores fue superior al 80% en la zona.
Los comerciantes de comida se hicieron parte de la fiesta electoral ofreciendo una variada oferta gastronómica que iba desde sushi japonés hasta parrillada con carne argentina, pasando por los tradicionales choripanes, anticuchos, sándwiches de chola, chicharrones y, como no podía ser de otra manera, los deliciosos helados de canela.
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