¿A qué le suena Gringo Gonzales, presidente interino del Estado Plurinacional?
Suena a que es parte de los procedimientos, así dicen las normas y las aplicamos. Para mí es simplemente eso. Yo lo tomo con mucha calma.
Es el tercer hombre del país, este sábado será el primero, ¿es un peso para usted?
Creo que soy uno más de los 10 millones de bolivianos y bolivianas que vivimos aquí. Tengo el privilegio, la vida me regaló la posibilidad de estar en estas instancias, pero creo que no me hace diferente. Me siento así, y de corazón, no lo digo por hacerme al capo.
¿Qué hará en estas horas?
Algunas actividades en Tarija, no es de todos los días, pero en lo personal es la responsabilidad de cumplir con una tarea que te asigna la ley, siempre hubo la posibilidad. Sabía que algún día iba a ser presidente interino y ese día llegó. Nada más que eso.
¿Su vida cambió mucho?
Cuando asumí en el Senado se vino todo un aparato que siempre rodea a las autoridades, por cuestiones de seguridad, logística, desplazamiento y de tiempos. He tratado de mantener mi mismo ritmo de vida, el que tuve cuando trabajé en radio o Tv, y evito ese tipo de desplazamientos. Lo considero innecesario. Sigo usando mi cochecito.
¿Qué marca es?
Es un Ford Escort, modelo 88. Un carrito que rinde. Lo traigo para cuando tengo reuniones a las 5:00 y se dificulta conseguir transporte público. Me es más cómodo, más placentero sentarme en un minibús.
¿Pone en aprietos a la gente de la seguridad?
No tengo seguridad. Prescindí del edecán y de los efectivos policiales que resguardan al presidente del Senado. Es un tema muy personal, no quiero marcar ningún camino. Me siento muy incómodo teniendo alguien que me esté cuidando.
¿No le tienta ir al despacho presidencial a sacarse una fotografía, como lo hicieron otros antes que usted?
No hay necesidad. Si asumieras un mandato de semanas o meses, tendrías que convocar a los ministros y recibir invitados. Ya pude sacarme fotos en Palacio, fui secretario privado de Evo hace algunos años, y la verdad, no me provoca emociones que me lleven a no dormir toda la noche esperando el momento, como tal vez tendría una persona que nunca vivió eso. Ya estuve ahí, muy cerca del presidente, del vicepresidente y de los ministros.
¿Cómo le avisó el presidente Morales?
El pasado fin de semana, un poco en tono de broma me dijo: Parece que vas a ser presidente. Yo supuse que viajarían. Tenía certeza de que él iba a Panamá. Luego, el vicepresidente me confirmó que él también se ausentaba. Me dijo, no te hagas ningún compromiso, vacía tu agenda porque asumirás la de Evo.
¿Algún encargo?
Dos encargos que me hizo el presidente: No me cambies a los ministros ni al Alto Mando Militar. Me lo dijo el jueves al despedirse, lo hizo en broma cuando se despidió de mí. Tuve que comprometerme, no se preocupe, le dije.
¿Gringo se enoja muy fácilmente, le han criticado eso los opositores?
Soy vehemente cuando discuto, pero no soy de enojarme, de quitarte el saludo ni de guardar resentimientos. En el hemiciclo ves a dos asambleístas sacándose la mugre, y luego en la plaza Murillo, riendo tomados del brazo. Yo tengo actitud positiva. Uno de ellos me dijo mi trabajo es atacar al Gobierno, el tuyo es defenderlo. Y eso es lo que hacemos. Con todos tengo una relación amigable, no me enojo, defiendo con pasión. Este cargo es circunstancial

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