15 abril 2011

Eustaquio ‘Moto’ Méndez Arena, el héroe de La Tablada

En uno de los momentos más difíciles de las guerrillas de la independencia en Charcas, el ‘Moto’ Méndez como parte de las fuerzas de Aráoz de la Madrid, fue el artífice de la derrota del coronel realista Ramírez. La Madrid nunca reconoció con justicia el esfuerzo de Méndez y sus montoneros en esta resonante victoria que fue la última de los ejércitos argentinos en Charcas.

Eduardo García C. - Cambio

La heroica acción de armas que se dio en La Tablada estuvo vinculada al denominado Cuarto Ejército Auxiliar Argentino, aunque algunos historiadores, como José Luis Roca, rechazan este denominativo. Según el diccionario histórico boliviano, el proceso que llevó a esta acción se inició el 18 de marzo de 1817, día en que Gregorio Aráoz de la Madrid salió de Tucumán hacia charcas para apoyar a las fuerzas guerrilleras que combatían denodadamente a las tropas realistas y que el año anterior habían sufrido duros reveces.

Era un momento difícil, Charcas estaba ardiendo, La Paz, que estaba ligada al Cusco, se encontraba totalmente controlada por los realistas peruanos, a duras penas los paceños lograban mantener la calma.

Por su parte, el bando realista estaba en un proceso de crisis política en el que los liberales y los absolutistas generaban importantes desencuentros internos.

El destacamento tucumano fue apoyado por el mayor líder de la región, Martín Güemes, que lo reforzó con una partida de baquianos expertos en el terreno.

El primer enfrentamiento se produjo en las alturas de Cangrejillos, también conocida como Galleguillos, el 8 de abril.

Derrotada la partida realista siguió camino hacia Tarija, en ese momento ocupada por el realista coronel Mateo Ramírez y sus tropas cusqueñas.

Entró a Tarija por la Puerta del Gallinazo, siguió la quebrada de Tolomosa y se ubicó al pie de la Cuesta del Inca. Allí se le unieron las fuerzas locales de Eustaquio ‘Moto’ Méndez con 100 hombres y poco después las de Francisco Pérez de Uriondo con mil hombres.

Con estas fuerzas marcharon sobre Tarija para liberarla de Ramírez.

El 14 de abril, las fuerzas patriotas llegaron a las alturas de San Juan, aledañas a Tarija.

Ramírez creyó que se trataba únicamente de las fuerzas de Uriondo, y con esta idea y dimensión del enemigo, marchó para presentar combate.

Rápidamente se dio cuenta que las fuerzas patrióticas eran mucho más fuertes, recibido a cañonazos por una inesperada artillería, volvió grupas y se atrincheró en Tarija.

Araoz le intimó la rendición, pedido que Ramírez rechazó; ante esta respuesta las tropas argentinas se situaron cerca de San Roque.

La batalla

El 15 de abril, conocedoras las fuerzas patrióticas que desde Concepción se acercaba un destacamento realista de refuerzo compuesto por cincuenta infantes y ochenta jinetes, al mando de un realista conocido como ‘el mala cabeza’, dejaron el asedio a la ciudad en manos del mayor Giles que se dirigió a La Tablada para enfrentar a los realistas.

Ante esta situación, Ramírez envió sus fuerzas contra la retaguardia de Aráoz de La Madrid.

Es el momento en que aparecen los montoneros del ‘Moto’ Méndez y los detienen.

En el otro frente, la caballería llegada de Concepción se lanza a la carga, Aráoz responde y ordena el ataque de su caballería.

En ese momento vuelven a aparecer los montoneros de Méndez y entre los dos ponen en fuga a las fuerzas realistas sin necesitar los refuerzos que llegaban con Giles.

Terminada la batalla en la que los realistas de Concepción tuvieron 65 muertos y 40 prisioneros, Aráoz regreso a San Roque, donde ordenó liberar a los prisioneros heridos.

Luego pasó nuevamente a San Juan, lugar al que había retrocedido el coronel Mateo Ramírez, allí nuevamente le intimó rendición, a lo que el realista accedió.

Recuperada Tarija para la patria, desde allí La Madrid buscó el camino a La Plata, pero no pudo avanzar, España ahora contaba con experimentadas tropas y comandantes veteranos de las guerras napoleónicas, entre ellos Espartero, La Hera, O’Really y Ricafort, en estas circunstancias este último le salió al paso cerca de Potosí, Aráoz de La Madrid se desvió hacia Chuquisaca, O’Really lo persiguió y en junio de ese 1817 lo derrotó en Sopachuy.

Esta fue la última expedición argentina, a partir de ese momento las guerrillas sobrevivientes quedaron solas sin mayor apoyo.

El general San Martín decidió que la derrota realista se daría en Lima y que la ruta no era más la de Charcas sino la de Chile.

Es de hacer notar que el argentino Gregorio Araóz de La Madrid, en sus informes y memorias, constantemente trató de invisibilizar los aportes del ‘Moto’ Méndez y sus montoneros en la victoria de La Tablada, única de relieve en esta última intervención argentina en Charcas.

Andrés de Santa Cruz

Como se dijo más arriba, en La Tablada se rindió el batallón de cusqueños de Mateo Ramírez, entre ellos cayó prisionero el coronel realista Andrés de Santa Cruz y Calaumana, en ese momento comandante del pueblo de Concepción.

Pocos años después el coronel Santa Cruz cambiaría de bando, hecho que ocurrió en 1820 en la ciudad de Lima, en el que se incorporó al ejército de San Martín.

Eustaquio ‘moto’ méndez

La historiadora tarijeña Zulema Bass Werner, en el diccionario histórico de Bolivia, informa que Eustaquio ‘Moto’ Méndez Arena nació en Q’arachimayu Tarija en 1784 y murió en la misma región en 1849.

Hijo de españoles, desde muy temprana edad mostró un temperamento fuerte y rebelde, algún biógrafo incluso llega a decir que tenía un carácter avasallador.

Una de sus características principales fue el de ser un gran jinete, lo que demostraba en los rodeos y otras manifestaciones competitivas y arriesgadas.

Una vez que estalló la guerra de la independencia, Eustaquio Méndez tomó decidido partido por la patria y la independencia, organizó su republiqueta en torno a la población de San Lorenzo, sus tropas se caracterizaron por ser montoneras, es decir combatientes a caballo.

Durante la Guerra de los quince años, tuvo constante contacto con otros importantes guerrilleros, como ser los esposos Padilla. Al mismo tiempo, también tenía fluido contacto con las fuerzas argentinas, especialmente con Martín Güemes y Belgrano. Esta situación muestra con claridad la doble integración tarijeña, con Charcas y con Tucumán.

Comandando su partida de montoneros al servicio de la independencia, participó en las victoriosas batallas de Suipacha; Tucumán, el 4 de septiembre de 1812; y Salta, el 19 de marzo de 1813.

Como todo guerrillero, también sufrió derrotas como las de Canasmoro, Chocloca y Guerrawayco.

En 1816 logró sitiar al general La Serna en Tarija, levantó el cerco sólo a cambio de la suspensión del tributo indígena.

En la trascendente batalla de La Tablada su participación fue decisiva, aunque, como se dijo más arriba, Gregorio Aráoz de la Madrid no lo reconoció con justicia.

Una vez proclamada la República en 1825, la situación de Tarija tuvo una situación conflictiva con su doble pertenencia, hacia la Argentina y hacia Charcas.

Eustaquio ‘Moto’ Méndez militó en el bando pro anexión a Bolivia, lo que se dio en el año 1826.

Por todos sus servicios a la patria, el Libertador Simón Bolívar le dio el grado militar de coronel.

Poseyó un sinnúmero de propiedades rurales ganaderas a lo largo y ancho del territorio tarijeño.

Se casó, en primeras nupcias con Salomé Ibarbol, al quedar viudo contrajo matrimonio con Estefanía Rojas.

En la guerra de Chile, Perú y Argentina contra el mariscal Andrés de Santa Cruz, combatió a las órdenes del mariscal Braun contra los salteños en la batalla de Iruya.

Posteriormente fue un connotado belcista, por tal motivo sufrió la represión de los contrarios a Manuel Isidoro Belzu, el ‘Moto’ Méndez fue derrotado por Velasco y Ágreda, herido fue llevado a la cárcel donde falleció el 2 de mayo de 1849.

El sistema de Güemes

Una figura muy especial en la guerra de guerrillas fue la del líder salteño Martín Güemes, a cuyas órdenes se pusieron todos los guerrilleros del sur, en especial los esposos Padilla, y, por supuesto, el ‘Moto’ Méndez.

Transcribimos al historiador José Luis Roca, la explicación de cómo funcionaba la propuesta independista del caudillo salteño y que se denomina “El sistema de Güemes”:

“El dominio político, militar y económico que ejerció Martín Güemes en el norte argentino, va de 1815 hasta su muerte en 1821. Aquel año llega a Salto con el halo de héroe gaucho y el cabildo lo designa gobernador en reemplazo de Hilarión de la Quintana, personaje descalificado, sin ningún arraigo en la región y cuyo nombramiento había sido impuesto por el gobierno de Buenos Aires.

Estaba fresco su enfrentamiento con Rondeau cuando Güemes demostró a los porteños su capacidad para armar un ejército propio y lograr la adhesión de las masas que le seguían hasta el fanatismo.

Por haber nacido en el seno de una familia aristocrática y adinerada, sus enemigos más encarnizados provenían de su propia clase de la cual había desertado a comienzos de la guerra.

A los porteños, después de todo, les pareció una ventaja tener a Güemes en el norte manteniendo una guerra ofensivo-defensiva que no significaba ningún embarazo para Buenos Aires.

Le dieron su apoyo y así pudo fortalecer un estilo de organización muy suyo, y que el historiador argentino Tulio Halperin Donghi llama “Sistema de Güemes”.

El sistema consistía en hacer participar a la población rural en la dinámica creada por la economía de guerra y movilización basada en el intercambio de productos agrícolas y ganado, sobre todo caballar y mular.

Halperin Donghi describe como “los dueños del ganado y potreros de alfalfa eran quienes en último término corrían con el costo de mantener la caballada. En el recuerdo de los terratenientes perduraba la imagen de los gauchos patriotas entrando en los alfalfares meticulosamente regados, deshaciendo en unas horas el trabajo de años, llevándose el ganado para comer una vez según su hambre”.

El año 1821, la disidencia entre Güemes y Araoz eran muy notorias, y en marzo el general realista Pedro Antonio Olañeta había penetrado en territorio argentino donde una vanguardia suya de 500 hombres, comandada por su cuñado Guillermo Marquiegui, se había apoderado de Jujuy. Güemes volvió a Salta desde Tucumán, para encontrarse con que el cabildo lo había depuesto de su carga a espaldas del pueblo que aún le otorgaba su entusiasta y leal apoyo. El general Olañeta aprovechó esos disturbios y volvió a ocupar la ciudad de Salta.

Güemes trató de escapar del cerco enemigo, pero en ese empeño encontró la muerte a manos de Barbarucho Valdez, tenía 36 años. Era el 17 de junio de 1821.

La muerte de Martín Güemes, y con él de su “sistema”, significó un tácito acercamiento entre las fuerzas realistas, que desde el Alto Perú hostigaban a los argentinos, y los personajes notables de Salta para quienes Güemes era más enemigo que el propio general Olañeta.

Bibliografía

— BARNADAS, Josep (Dir.) Diccionario Histórico de Bolivia. Sucre, Grupo de Estudios Históricos, 2002. 2t.

— ROCA, José Luis. Ni con Lima ni con Buenos Aires. La Paz, Plural / IFEA, 2007.

— MESA, José de. Teresa Gisbert y Carlos Mesa. Historia de Bolivia. 5ta ed. La Paz, Gisbert, 2003.

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