25 diciembre 2016

Congreso del MAS desde dentro: entre los rituales y poco debate

No importaban los 38 grados de temperatura para repetir constantemente la consigna: "Evo presidente”. A tempranas horas del 15 de diciembre arribaron a Montero, Santa Cruz, al menos 30 buses. Los vehículos llegaron con dirigentes y miembros de diferentes organizaciones sociales, quienes asistieron a la inauguración de su magno evento: el noveno congreso del Movimiento Al Socialismo (MAS).

En el coliseo Plurinacional de Montero se congregaron cerca de 6.000 personas. Varios de los asistentes lucieron prendas coloridas y abrigadas, características del occidente del país. Las polleras, mantas y lluch’us desafiaban el calor.

Cuando llegó el presidente Evo Morales, varios agradecieron que arribara al encuentro, dado que al culminar la inauguración todos tendrían la posibilidad de cambiar sus atuendos abrigados.

A las 14:30 del 15 de diciembre, una vez concluida la apertura de la reunión, los asistentes salieron apresurados rumbo a las aulas de las seis unidades educativas de Montero que fueron habilitadas como alojamientos transitorios. Los cursos hospedaron a cerca de 5.000 participantes.

En tanto, la alta dirigencia del MAS comenzaba su trabajo centrado en el debate de las fórmulas legales y constitucionales con el fin de impedir que el 22 de enero de 2020, Morales entregue la silla presidencial a su sucesor, como manda la Constitución y la voluntad de la mayoría de los electores, que votó a favor del "No” a una nueva reelección el 21 de febrero.

Conformaron el presidium, directorio itinerante; posteriormente establecieron cinco mesas de trabajo. Dos de ellas se instalaron en el coliseo; tres se trasladaron a dos unidades educativas, a San José Obrero y Daniel Rivero.

La verdadera labor comenzó el viernes 16. Desde las 8:00, los dirigentes comenzaron a debatir sobre la situación del país y del exterior, especialmente en torno a lo que pasó en Argentina y Brasil, donde los presidentes de tendencia socialista fueron aparatados del poder. Otros lanzaron sus críticas contra la burocracia, la oposición y contra los ministros.

El debate fue sólo de unos cuantos. En cada mesa, al menos 30 personas intervenían o escuchaban las propuestas. El resto de los asistentes conformó grupos para hablar de su familia, su trabajo o de sus experiencias.

Otros, en cambio, realizaron rituales con el objetivo de que Evo no vuelva a tener problemas. Valeria Mamani Morales, quien dijo que es de Orinoca y familiar del Presidente, junto a sus paisanas formaron un círculo y en el medio sobre una servilleta colocaron hierbas que a cada rato rociaban con un poco de alcohol.

"Es una mesa para que todo el congreso vaya por un buen camino, salga adelante”, dijo Mamani, quien confirmó que ellas no eran parte del debate porque "para eso están los dirigentes”.

Otros disfrutaban de los refrescos con hielo y comida de los cientos de puestos que se instalaron alrededor del coliseo de Montero. En tanto, otros esperaban que terminaran de cocinar los cerca de 500 platos de ají de fideo que preparó un grupo de mujeres.

Ese día, el trabajo se cerró a las 23:00, con la lectura de las conclusiones de cada comisión. Ninguna de ellas reveló, hasta esa hora, las fórmulas para que Morales sea candidato presidencial en 2019.

Al día siguiente, en el acto de clausura, nuevamente las polleras y ponchos adornaron el coliseo de Montero. Rolando Borda, presidente del presidium, inició la jornada con un emotivo discurso de respaldo a Morales.

Cada vez que un dirigente nacional concluía su alocución, la concurrencia lo despedía con encendidos aplausos. No obstante, el panorama cambió cuando a Leonilda Zurita, asambleísta departamental de Cochabamba, le tocó hablar. Fue recibida con silbidos y abucheos, y hasta tuvo que intervenir Borda para pedir "respeto” por ella. La dirigente más aplaudida fue la diputada Concepción Ortiz, quien integró el directorio del MAS por cuatro años.

La gente, que abarrotó las graderías, no paraba de gritar "Evo presidente”, aunque hubo un momento en que los participantes ya no soportaron la calor y reinó el silencio, mientras muchos agitaban sus manos para lograr un poco de aire fresco y otros disfrutaban de los mangos que obsequiaron los dirigentes salientes del MAS.

A 12:00 por fin el ruido de las hélices del helicóptero anunció la llegada de Morales. Los asistentes comenzaron a agitar sus banderas. El Presidente, apenas subió a la testera, juró junto a sus colegas dirigentes para presidir nuevamente el directorio del MAS. Y fue allí que recién Borda hizo lectura de las cuatro fórmulas para que Evo quede habilitado para los comicios de 2019. Todos aplaudieron y proclamaron a Morales como presidente de Bolivia hasta el 2025.

La basura

Montero Minutos después de que el presidente Evo Morales abandonara las instalaciones del coliseo de Montero (Santa Cruz), el último día, cientos de participantes hicieron lo mismo y dejaron a su paso basura de alimentos, bebidas y panfletería. La Alcaldía de la población se hizo cargo de la limpieza. No obstante, los trabajadores resultaron ser pocos, frente a la gran cantidad de desechos, sobre todo de platos desechables y cubiertos de plástico.

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