09 enero 2017

José Núñez del Prado: “El estado plurinacional es casi un estado fallido”



ANALISTA | EL RECONOCIDO INVESTIGADOR JOSÉ NÚÑEZ DEL PRADO EVALUÓ PARA OH! LOS PUNTOS ALTOS Y BAJOS DE LOS 11 AÑOS DE GESTIÓN QUE CUMPLE ESTOS DÍAS EL GOBIERNO DEL MAS.

En esta charla Núñez del Prado destaca el aire fresco de agenda y medidas que trajo el MAS a la política boliviana, pero también remarca una profunda frustración: el proyecto indígena truncado a costa de un capitalismo salvaje.



OH!: Hace 11 años una gran parte de Bolivia guardaba marcadas esperanzas en la era política que se estaba iniciando. Quiero proponerle que hablemos sobre algo así como lo bueno, lo malo y lo feo del llamado proceso de cambio. ¿Cuáles considera que han sido los puntos altos del Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS)?

Evo Morales y el MAS inicialmente contribuyeron a la democracia. Por sus características reivindicativas e históricas podían haber asumido un camino distinto al camino electoral. Pero eligieron las urnas como acción política y eso es una contribución importante.

También resulta valorable la estabilidad económica. Podrá haber objeciones a los méritos para que se atribuya la estabilidad a diversos factores del pasado o de la coyuntura. Sin embargo, sean ciertas o no esas razones, el hecho es que Bolivia necesitaba estabilidad económica. Hubo tranquilidad para hacer negocios, inversiones, etc. Ahora, habrá que ver si el proyecto político no periclitó justamente a causa de eso. Todos estamos contentos con el crecimiento, con la acumulación de reservas internacionales, la baja inflación, etc. Sin embargo, no sé si hubiéramos preferido un poco de desorden económico, pero que el proyecto político marche, que al final no marchó.

Otro punto alto ha sido el tratamiento del tema marítimo. Fue bien trabajado y, al margen de los resultados, suma entre lo bueno.

También destaco algo que otros critican: la actitud de buscar la mejora tecnológica con proyectos como el satélite Tupaj Katari o los teleféricos. Ese tipo de actitudes me parecieron buenas. No todas, no estoy de acuerdo, por ejemplo, con su política de industrialización.

Y, claro, también la inclusión social. La inclusión de la gente en los negocios, en la economía, la tendencia a la igualación fue muy positiva. El empoderamiento de segmentos indígenas, la autoestima, son elementos valiosos. Y también el posicionamiento de la imagen internacional de un país hasta entonces marginal. Evo nos puso en la agenda internacional, desde la chompita “Evo fashion” hasta su discurso en la ONU fueron parte de eso.



OH!: ¿Y en cuanto al proyecto de un nuevo Estado?

Sí, fueron positivos los intentos de descolonización, también la realización de la Asamblea Constituyente. Además de que cambiaron el panorama del país. Estábamos ya cansados de lo mismo. Y no sólo estábamos cansados de las personas que se enriquecían y actuaban bajo lógicas neoliberales, sino que además que no salíamos de un libreto monótono. En cambio, Estado Plurinacional, economía plural, economía comunitaria, descolonización, el vivir bien, la Madre Tierra… y otros elementos refrescaron la política y la ideología. Impusieron una nueva agenda de sentido indígena, muy interesante, muy expectante. Ahí estuvo lo bueno de este proceso.



OH!: Y en la otra cara de la moneda, ¿qué fue lo malo de este Gobierno en estos 11 años?

Para empezar, la estafa y el despojo ideológicos. Estafa a quienes creyeron, a la gente militante del movimiento indígena, del movimiento socialista, de la izquierda tradicional que apostó por el proyecto. Estafa a la gente que sea desde Marx, o desde Katari o desde el indigenismo creyó que aquí había un proceso diferente. Y hablo de mucha gente, incluidos varios de los fundadores. Gente que militó, que luchó, que construyó el MAS, pero que fue estafada.

Y el despojo implica que ellos no fueron quienes gestaron el programa. Lo básico del Estado Plurinacional, del proyecto de descolonización viene desde el katarismo, de mucho antes. Viene de Genaro Flores, de Víctor Hugo Cárdenas y muchos otros que le fueron dando al país una aureola de cambios. Cambios que se acumularon incluso en el neoliberalismo de manera incontenible. No olvidemos el artículo 1 de la anterior Constitución Política, eso del “pluri” y “”multi”, de lo pluricultural que antecedió al Estado Plurinacional. Las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), la educación cultural bilingüe, la Participación Popular…muchas cosas se fueron acumulando.

El movimiento indígena trabajó un proyecto durante años, acumuló una cosmovisión, un proyecto que lo ha ido imponiendo a la sociedad de manera hegemónica. Pero fue despojado. El MAS, gente que no viene de las luchas indígenas, se montó en eso.



OH!: ¿Usted también considera que Evo no es indígena?

Evo no es indígena. No maneja un proyecto indígena, tampoco tiene ideología indígena, ni siquiera puede ser catalogado como un líder del movimiento campesino tradicional. Evo es un compañero de lucha inteligente, muy perspicaz, es un animal político, tiene la política en las venas… Como tal ha sido un buen dirigente cocalero, se enfrentó a diversos poderes, tuvo muchos méritos, pero no ha sido portador del proyecto indígena.

El MAS, como sabemos, se prestó la sigla de un grupo falangista. Entonces, Evo tampoco es socialista. Es un dirigente más próximo a los movimientos colonizadores, interculturales. En suma, es un luchador muy meritorio, pero no es portador del proyecto indígena.



OH!: ¿Y qué tan grave resulta esa condición?

Muy grave. El que el “número 1” no sea portador del proyecto indígena deriva luego en que luego él sea el colonizado de Álvaro García Linera. Quien piensa y actúa políticamente es Álvaro. Y ahí surge un problema: Evo es muy fuerte, tiene decisión, energía, pero no tiene las ideas claras.



OH!: ¿Evo no tiene ideología?

No tiene. Ocurre una contradicción entre el discurso y la praxis. Hay una doble moral entre lo que se dice hacia afuera y lo que se hace. Hacia afuera se habla de antiimperialismo, socialismo, Madre Tierra… pero adentro a darle con la madre a la tierra. Hay demasiados botones de muestra. Desde lo que se quiso hacer con el TIPNIS y las áreas protegidas, El Chepete – El Bala, el modelo extractivista a costa de las áreas protegidas y los indígenas, el modelo de la desterritorialización a raja tabla. Hay muchas muestras de lo que ha significado una política, en los hechos, anti indígena.

A ello sumamos el pongueaje político de las organizaciones, la división sistemática de las confederaciones indígenas. Lo que se esperaba era que los movimientos indígenas, campesinos, sociales hagan florecer una nueva ideología, pero todo sigue montado en la ley neoliberal de participación popular. Esa ley desterritorializa la territorialidad indígena, y en la Asamblea Constituyente no se discutió el tema territorial, el tema de la reorganización territorial sobre la base indígena. Entonces, ¿cómo puede haber un Estado plurinacional sobre la estructura territorial republicana que como mono con navaja partió el territorio?

¿De qué descolonización hablan si la principal entidad colonizadora del país, las FFAA, no entró en la agenda de las transformaciones? No se las ha tocado, más bien se volvieron garantía de permanencia en el poder con beneficios como el 100 por ciento de la jubilación.



OH!: Entonces, ¿en qué queda del Estado Plurinacional?

No se ha tocado lo principal de las estructuras, entonces queda como un artificio, como una ficción, no existe. Por eso, tienen razón quienes señalan que en los hechos estamos hablando de un Estado Plurinacional falaz, fallido. Los estados fallidos son aquellos donde no hay institucionalidad, donde no hay reglas. Y en muchos aspectos, si pensamos en el narcotráfico, el manejo de la justicia y varios otros factores, estamos empezando a desinstitucionalizarnos. Entonces, el Estado Plurinacional es casi un Estado fallido. Y ello se debe a un proyecto que fue truncado, y eso tiene sus autores. Reivindicaciones claves, conceptos fundamentales, como la economía comunitaria, desaparecieron a cambio de la imposición de un capitalismo salvaje. No hay el nuevo proyecto de vida ni de sociedad que todos pensamos que se venía.



OH!: ¿Y acaso Álvaro García Linera no ha dado un contenido ideológico a este proceso? Al menos impone un discurso y líneas programáticas.

Hay que reconocer que Álvaro tiene un buen discurso, pero no necesariamente es coherente. A semejanza de otros políticos hace mezcolanzas. No maneja de manera consistente temas como el vivir bien o el de la Madre Tierra o del indígena, hace mezcolanzas sin principios. No hay una estructura sólida, armoniosa en el fondo, en el disco duro del proyecto.



OH!: Y ahí, en medio de las contradicciones, viene lo feo del proceso de cambio

El modelo extractivista depredador que implementa el Gobierno alienta una burguesía parasitaria, surgida al calor del clientelismo político partidario con el régimen, y relacionada con lo que puede venir a parar en una suerte de “cleptocracia”. A su vez, es operadora inepta de una gestión que hace aguas en varios frentes, con fuerte desinstitucionalización de los soportes de la democracia, de los derechos humanos y de sectores y ramas del aparato productivo y de la economía. Por eso, reitero, muchos ya vislumbran como sombras de un Estado Plurinacional que en teoría política se califica como “fallido o semifallido”. Esto incluye la persecución y represión de “todo lo que se oponga”, medios de comunicación, las ONG, intelectuales, políticos, autoridades opositoras. Todo ello muestra que aquí no se dio una revolución ni mucho menos, sino que tuvimos y vivimos un período neopopulista, a partir de la transformación de movimientos sociales en dóciles sirvientes del régimen. Ellos devinieron y se degradaron en lumpenaje indígena, campesino, de transportes, y de los otros sectores ya conocidos como base social pasiva del masismo. Eso, a sabiendas de que el lumpen no hace revoluciones, sino revueltas pasajeras sin transformaciones duraderas, estructurales y de fondo histórico.



Perfil
José Núñez del Prado

Estudió Economía en la Universidad Católica Boliviana (UCB). Hizo su Maestría en Ciencias Sociales con Mención en Sociología Rural, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO México). Realizó su Doctorado Multidisciplinario en Ciencias del Desarrollo en el Postgrado en Ciencias del Desarrollo (CIDES-UMSA/UNAM). Ha escrito más de diez libros entre los que destacan: Economías Indígenas y su más reciente obra “La Utopía Indígena Truncada”.

"El modelo extractivista depredador que implementa el Gobierno alienta una burguesía parasitaria, surgida al calor del clientelismo político partidario con el régimen"



"No hay el nuevo proyecto de vida ni de sociedad que todos pensamos que se venía"

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