05 septiembre 2016

Video Filemón Escóbar: “No le temo a la muerte... Le peleo al cáncer, no me dejo”

Filemón Escóbar, exsenador del MAS y excolaborador del presidente Evo Morales, está librando la batalla más difícil de su vida. Padece de cáncer de pulmón y en los últimos dos meses perdió casi 15 kilos. Pesa 56 kilos y le quedan pocos cabellos en su cabeza por efecto de la quimioterapia.

Pasa 20 horas conectado a un tubo de oxígeno porque le cuesta respirar y se cansa mucho. Por ratos su voz se pierde, le resulta difícil tener una conversación prolongada, tose con insistencia y tiene mucha flema, pero cuando repone las fuerzas y se le toca el tema de Evo, eleva el tono con fuerza.

Sus días ahora transcurren en su casa, situada en la calle Caracol de Tiquipaya. Su rincón favorito es la biblioteca, donde está rodeado de sus libros, recortes de periódicos, cuadros de reconocimientos y fotos y escuchando a Pavarotti. Se niega a estar echado en una cama y aunque su caminar es un tanto pausado, dice que andar le hace bien.

Es el viernes 2, casi al mediodía, y nos recibe en su casa de Tiquipaya. No solo un gran muro de piedra resguarda la vivienda, sino también cinco perros que no dejan entrar a cualquiera.

Está deteriorada su salud...
Estoy con cáncer de pulmón. Sanarme ahora no depende de los médicos. Ellos me han dicho que depende de mi vitalidad para que pueda ganar esta batalla. Como yo soy 'machete’, sé que voy a vivir todavía unos cuantos años, como voy a sacarle la m... a Evo, entonces tengo que recuperarme (tose).

¿Cómo se siente?
Mejorando. Estoy con tratamiento. Los médicos dicen que con el cáncer no hay que dejarse derrotar y yo nunca me he dejado con nadie. Voy a vivir.

¿Cuándo supo del cáncer?
Desde 1954 hasta 1995 fumaba dos cajetillas de astoria negro por día. Lo dejé y 11 años después, en 2006, comencé a escupir sangre. Mi mujer, Olga, se asustó, me llevó a Los Olivos, me sacaron radiografía y me dijeron que tenía cáncer en el pulmón derecho.

Decidimos ir a Chile a hacerme tratar en el Instituto del Tórax de Santiago. Descubrieron que tenía dos bolitas y me dijeron que tenía cáncer en los pulmones y en el pecho. Con mi mujer muertos en vida, lo anunciamos a la familia, mis tres hijos y a mis nietos, todos tristes, pero confiados. Decidí operarme.

El médico le reclamó a mi esposa por qué no le dijo que yo había sido minero, y que lo que tenía era silicosis (enfermedad crónica del aparato respiratorio que se produce por haber aspirado polvo de sílice en gran cantidad). Tose, escupe flema y prosigue. Me operan, estuve seis días en Santiago, volvemos a Bolivia y el médico que me atiende acá, Alfredo Maldonado, me dice: “Flaco, te han hecho una excelente operación, vas a vivir unos 10 años más, así que tranquilo”.

Por eso es que en uno de mis libros, le hago un agradecimiento a Alberto Undurraga, director del Instituto del Tórax en Santiago. Acá, Maldonado es el mejor para el tratamiento contra el cáncer en Cochabamba. Tengo un gran galeno.

¿Cuántas quimioterapias le han hecho?
Me han hecho la primera hace 20 días. Previamente me hicieron una radiografía en la que se ve el pulmón izquierdo nítido y el derecho puro flema, puro cáncer. Hace poco me tomaron una segunda radiografía y está mucho mejor.

¿Qué le ha dicho su médico?
Que debo andar y comer, pero llevando una dieta saludable. Ahora vamos a entrar en la tercera fase, debo cuidarme y seguir todo al pie de la letra, porque si no, todo lo que hemos avanzado se puede fregar.

¿Cómo transcurre su vida?
Andar, comer, andar y comer. Tengo que cuidarme para poder vencer a esta enfermedad. Comparto lo más que puedo con mi esposa, mis hijos y mis nietos. Más tarde me voy a ir a cobrar mi sueldito de jubilado, que es con lo que me mantengo.

¿Son días muy difíciles?
¡Naaaaa...! Soy canchero pues, me he jugado la vida siempre. Me dice mi médico que el cáncer te va a derrotar si soy débil, pero como soy ‘machete’ lo enfrento, día a día. En eso estamos.

¿Esta es su lucha más difícil?
¡Noooo...! Lo más difícil ha sido la huevada que he hecho con Evo.
¿Cuál fue su error? Rodearse de gente de la vieja izquierda tradicional, como en la Unión Soviética. Tanto sacrificio que hicimos ¡y ya no queda nada, carajo!

¿Qué le queda pendiente?
Fregarlo a Evo. No me voy a morir antes de eso. ¿La razón? A los indios no les interesó nunca la plata y Evo, en 10 años, metió la plata y nos fregó al movimiento campesino. Eso es imperdonable.

Evo ha utilizado el poder y el dinero para joder a todo el país, ha comprado a las Fuerzas Armadas, a la Policía, al Poder Judicial, ¿qué es eso? Evo no solo es un dictador, es un criminal, un gran criminal (grita).

¿Le quedan fuerzas?
A la m... ¡por supuesto que sí!

¿Se arrepiente de haber ayudado a Evo a ser presidente?
Claro que sí. Fue mi mayor error.

¿Cree que tiene más amigos que enemigos?
Con mi enfermedad me he dado cuenta de que tengo más amigos que enemigos. Muchas personas se han acercado a mí y me están apoyando, me están dando fuerzas para seguir adelante. Mi enfermedad no sabes cuánto me ha beneficiado. (Tose insistentemente).

¿Qué no perdona?
No perdono nunca, nunca, nunca, a los traidores de la clase obrera. No soy delincuente ni he sido ladrón y menos corrupto.

¿Qué ha perdonado?
A los que me han fallado, nada.

¿Le teme a la muerte?
Jamás. Me he enfrentado a las balas, mi cuerpo tiene sus marcas. ¿Qué voy a temer? Pero no me dejo, le voy a pelear al cáncer.

La entrevista debe concluir porque está agotado. Tose insistentemente, bota mucha flema. Dice que es el cáncer que está saliendo de su pulmón

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