05 septiembre 2016

Bolivia tilda de apresurada reacción de Brasil por llamado a su embajador

La cancillería boliviana calificó este lunes de "apresurada" y salida de control, la reacción del nuevo gobierno de Brasil que criticó la decisión de La Paz de llamar en consulta a su embajador, tras la destitución de Dilma Rousseff.

El ministro David Choquehuanca señaló a la AFP que "son apresuradas las declaraciones de nuestro hermano canciller" de Brasil, José Serra, quien señaló que Bolivia usa el conflicto político brasileño para distraer a su población de los problemas internos y que La Paz se dio un "tiro en el pie", al llamar a su embajador a consultas.

Bolivia criticó la destitución de Rousseff y se unió en coro a otros países que integran el ALBA, como Venezuela, Ecuador y Nicaragua, que expresaron su rechazo al proceso parlamentario que sacó del poder a la ahora exmandataria.

"Yo no sé, por qué estas declaraciones, todos los presidentes pueden llamar a sus embajadores en consulta, porque quieren tener información directa", señaló el jefe de la diplomacia boliviana, quien aclaró que su gobierno no retiró a su embajador en Brasilia, como lo hizo Venezuela.

El embajador boliviano José Kinn ya se encuentra en Bolivia, confirmó Choquehuanca, quien indicó que su despacho no dará ninguna explicación a su par vecino. "Nadie tiene que dar una ninguna explicación a nadie, no tenemos por qué nosotros, no tenemos por qué dar explicaciones a nadie, soberanamente los países deciden convocar a sus embajadores", remachó.

Sobre su colega Serra, Choquehuanca indicó: "a veces uno se emociona, no se controla, sale del control, eso nos pasa a todas las personas, a las autoridades, a los dirigentes de fútbol, de gremios (sindicatos) y luego recién reflexionan".

Ante la pregunta de la AFP si el nuevo escenario político en Brasil y las críticas de La Paz a la destitución de Rousseff afectaría la nueva negociación bilateral en marcha para ampliar un contrato de compra-venta de gas que fenece en 2019, Choquehuanca expresó sus deseos de no llegar a ese desenlace.

Bolivia y Brasil están unidos por una frontera común de 3.133 kilómetros y parte de los ingresos económicos bolivianos dependen de sus 30 millones de metros cúbicos diarios de gas que surte, principalmente, para Sao Paulo.

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