30 julio 2016

"Siempre supimos que éramos invisibles", dicen los discapacitados en carta de despedida

Este viernes las personas con discapacidad partieron a sus regiones, tras seis meses -fines de enero a 9 de julio- de haberse mantenido movilizados en busca del pago de una renta mensual de Bs 500 para los miembros de su sector. Antes de retornar sin haber logrado su cometido, los movilizados hicieron pública una carta denominada "Carta de la caravana de los discapacitados a nuestros hermanos bolivianos".

En la misiva aseguran que tenían fe de que el Presidente Evo Morales, quien proviene de sectores que antes fueron excluidos, los pueda escuchar, hecho que tampoco ocurrió.

"Siempre supimos que éramos invisibles. Estábamos acostumbrados a que nuestras familias nos escondan y a que nuestros vecinos nos desprecien. Nosotros mismos creíamos que, por alguna razón desconocida, merecíamos esa condena. Inclusive los que no nacimos discapacitados, nos convertíamos en invisibles de la noche a la mañana. Así sobrevivimos, ocultos hasta de nosotros mismos", se lee en la carta.

En la conmovedora misiva las personas con discapacidad aseguran estar conscientes de ser "los más invisibles" entre los invisibles, sin embargo hicieron conocer la esperanza que tuvieron cuando un Presidente indígena hubiera asumido el poder. Ellos creyeron que era el momento oportuno de hacer realidad sus reivindicaciones y comenzaron a visibilizarse, a exigir el cumplimiento de sus derechos, que en primera instancia fueron constitucionalizados y luego plasmados en una nueva ley que aseguran "no es cumplida".

"Cuando un indígena, medio parecido a nosotros, porque era medio invisible, se convirtió en Presidente, nos miramos y creímos que íbamos a tener el derecho a ser mirados, el derecho a ser iguales. Desde entonces comenzamos a luchar nuestra propia lucha, porque eso sí sabíamos, éramos los últimos invisibles. Dependía de nosotros que nos miren", dice la carta.

Sin embargo, durante los tres meses que estuvieron instalados en una vigilia muy próxima a la plaza Murillo, Morales no los recibió ni escuchó sus demandas.

"Lo que no nos imaginábamos ni en la peor de nuestras pesadillas, y conste que estamos acostumbrados a las pesadillas, es que el Gobierno no quiera mirarnos, que el Gobierno se esconda de nosotros, que el Gobierno se encarcele en su poder".

Durante la estadía de la vigilia, grupos de activistas, universitarios, organizaciones y población en general expresaron su solidaridad mediante diversos actos, desde conciertos en favor de su causa, entrega de víveres, ropa, hasta el cuidado y protección en momentos de alta tensión cuando por las noches se creía que la vigilia podía ser intervenida.

"Lo que no nos imaginamos ni en el mejor de nuestros sueños es que la gente común nos mire, que los vecinos nos ayuden, que los jóvenes nos quieran. Y como nosotros estábamos acostumbrados hasta a que nuestra familia nos esconda, no pensamos que la gente iba a venir, nos venga a hablar, nos mire, nos quiera", indica la carta.

Aseguran que la lucha no es simplemente por el pago de una renta solidaria, sino "por el derecho a ser iguales".

"Ahora ya sabemos que el poder te convierte en discapacitado. Ahora también sabemos que nuestra lucha transforma la discapacidad en una capacidad diferente. Hay tantas cosas que sólo nosotros valoramos: no vemos colores y formas pero miramos la energía de la solidaridad; no nos movemos pero apreciamos la fuerza de la vida; no entendemos pero comprendemos la maravilla de una sonrisa".

La víspera, a tiempo de partir, las personas con discapacidad hicieron conocer cuatro conclusiones, entre ellas se señala que los movilizados dan un plazo perentorio hasta enero del próximo año para que se realice el tratamiento y sanción del proyecto de ley que entregaron en semanas pasadas, a fin de viabilizar el pago de la renta, caso contrario remarcaron que la movilización se rearticulará.

Las personas con discapacidad partieron el 21 de marzo de Cochabamba hacia La Paz, recorrieron 379 kilómetros y llegaron en 35 días. Pese a mantener una vigilia por más de tres meses en la sede de Gobierno, hasta el 29 de julio, el presidente Evo Morales no los recibió.

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