08 julio 2016

"Juanito", discapacitado acusado de violación, ve sin esperanzas pasar la vida en San Pedro

Juan R. C., persona con discapacidad física, conocido también como Juanito, observa aún sorprendido, desde un rincón del sector de La Posta, en el penal de San Pedro, como transcurre su tercer día en su nueva realidad como presidiario.
Un juez lo envió a la cárcel por haber presuntamente violado a una de sus compañeras de la vigilia en La Paz, también con discapacidad, sin embargo Juan se reclama inocente y lo dice con lágrimas en los ojos. Es parapléjico y tiene incapacidad motora de la cintura para abajo y no puede realizar actividades por sí solo.
Algunos internos contaron que cuando Juan llegó al penal, el pasado martes, efectivos policiales tuvieron que cargarlo para llevarlo hasta su celda, que se encuentra en la planta baja al ingreso de La Posta, donde comparte el ambiente con otros cuatro detenidos. En su primera noche tuvieron que prestarle tres frazadas para combatir el crudo invierno porque no cuenta con recursos económicos para pagar alimentación ni otras necesidades básicas.
Ahora, en su condición, Juan deberá hacer frente a un ambiente hostil y nada amigable con las personas con discapacidad, y donde todo tiene un precio si sobrevivir.
Mientras los demás reclusos deambulan por el patio de la sección, buscando comprar alimentos, atendiendo a una visita o viendo televisión, Juan sentado en su silla de ruedas, con la misma gorra y chamarra con las que lo aprehendieron, recibe la solidaridad de algunos de sus compañeros de infortunio, le brindan un vaso de café y algún sándwich y hasta un pedazo de papel higiénico para que seque sus lágrimas, que pese a haber transcurrido tres días de su detención, aún brotan.
"Mi familia me ha abandonado, ‘por qué has ido a esa marcha’ me han dicho", expresa muy dolido; "‘ahora tienes que resolver tu problema’, me dicen", contó a ANF muy afectado al saberse solo y sin recursos económicos en una situación muy complicada.
Relató que sus compañeros le dijeron que allí en la cárcel todo es dinero y si no tiene lo iban a trasladar a otro lugar, posiblemente a Chonchocoro, donde no represente "gastos" para nadie.
"Hasta la comida cuesta caro, es 20 bolivianos y no tengo para pagar", lamentó su situación. Dijo que solo dos tíos vienen a verlo y la poca comida que le dejan debe alcanzarle hasta la próxima visita.
Por su condición de parapléjico debe recibir atención médica y medicamentos contantes, necesidades que no podrá cubrir en el penal. Recibió atención de salud pero no le dieron ninguna pastilla para tratar sus dolencias.
Para él es muy difícil movilizarse por el lugar, requiere de una persona que le colabore constantemente, para ir al baño, para desplazarse, para entrar a su celda común, en fin, sus compañeros le dicen que no tienen tiempo, entonces debe buscar el modo de afrontar las distintas situaciones.
Estos primeros tres días de encierro se resumieron para él en salir por las mañanas a recibir los rayos del sol, a un lado del patio de La Posta, donde no molesta a nadie, para luego retornar por la tarde a su celda.
Al verse nuevamente abrumado por su situación y consciente de su realidad, exclama: "Soy inocente, no tengo dinero ni para pagar abogado, qué voy a hacer, quién me va a ayudar".
La Posta, lugar donde ahora se encuentra, es un sector "privilegiado" de la cárcel de San Pedro, donde solo personas con importantes recursos económicos pueden acceder, como dirigentes sociales, prestigiosos abogados, exautoridades, exalcaldes, exjueces, entre otros, sin embargo Juan se mantiene en el lugar por la solidaridad de los "dueños de las celdas", porque no paga nada, pero pronto deberá cubrir las facturas.
Juan es oriundo del municipio de Batallas, provincia Los Andes, departamento de La Paz. Se unió a la marcha de las personas con discapacidad con el fin de obtener un bono mensual que cubra en parte sus necesidades básicas, porque en su situación le es difícil desarrollar alguna actividad sin la ayuda de otra persona.
En junio fue acusado de violar a una de sus compañeras en la vigilia instalada en La Paz, a una cuadra de la plaza Murillo. Un juez determinó su detención preventiva en San Pedro sin mayor prueba y sin considerar que es parapléjico y no tiene sensibilidad de la cintura para abajo, situación que le impide desarrollar actividades por sí mismo.


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