22 febrero 2016

#BoliviaDecide La caída del MAS deja a Evo al borde de su peor derrota




Ni unos ni otros quedaron contentos. La oposición se las prometía más felices después de una campaña durísima plagada de golpes de efecto. El Movimiento Al Socialismo (MAS) confiaba en que su rodillo no fallara. Una vez más, Bolivia se fue a la cama sin tener datos oficiales y unos y otros cantando victorias o prudencias en base a unos datos ofrecidos por dos empresas privadas; y gracias.

IPSOS, mil veces vilipendiada, dijo que el NO se impuso en el referéndum de modificación del texto constitucional con un 52,3 por ciento. Lo propio la otra encuestadora, MORI, pero concediendo solo un 51 por ciento. De consolidarse Evo Morales no podría presentarse a la elección de 2019 salvo que se discurra alguna nueva fórmula excepcional, que no parece el caso de acuerdo a las declaraciones previas. Lo que sí está claro es que el MAS peleará cada voto como si la vida le fuera en ello. El ministro de Gobierno Carlos Romero habló de empate técnico, su antecesor e inspirador de la campaña Hugo Moldiz lo propio y el vicepresidente Álvaro García Linera formalizó la estrategia en conferencia de prensa “Es mejor guardarse el entusiasmo. Me temo que esta celebración es forzada (…) Los datos van a cambiar radicalmente en las próximas horas” espetó argumentando que ya en 2014 las encuestadoras erraron en dos puntos en contra del MAS. “El voto en el exterior, los barrios alejados, esos son los que no se cuentan” insistió.
El Tribunal Supremo Electoral, a media noche, tenía contabilizadas 5.644 actas de las 30.367 que se llenaron en el país y en el exterior. El resultado era contundente 33.55% para el SI, 66.46% para el NO. Quizá suficiente para determinar una tendencia, quizá menos tras oír las declaraciones.

Un país más igual, un partido más distinto
Lo cierto es que el detalle de IPSOS y MORI deja a la vista una reconfiguración del mapa político boliviano que ya se apuntó de alguna manera en las elecciones subnacionales. Si existen dos Bolivias, es dentro de cada departamento. Ya no hay grandes victorias de las de antaño que superaban el 70 por ciento en sus feudos; tampoco hay grandes derrotas. Tarija es, junto al Beni, el departamento “más opositor” y que ayer registró un 61 por ciento de apoyo al NO según IPSOS. Detrás Potosí con 60%, Santa Cruz con el 58%, Chuquisaca con el 57% y Pando con el 53. Al otro lado y según el conteo rápido, Morales recuperaría La Paz donde se registró un 55,9 por ciento, Cochabamba con un 52 y Oruro con un 50. Es en Cochabamba donde se sitúa la discrepancia entre IPSOS y MORI, ya que estos últimos le dan cinco puntos más al SI, lo que ajusta el resultado global de esta última al 49-51; aunque igualmente con tendencia al NO.
El MAS hoy se concentrará en lograr la victoria; en vigilar, como ha encomendado el vicepresidente, “que los datos cambien”. Después vendrá el período de autocrítica. García Linera insistió en que “las elecciones se ganan por un voto” pero perder un 10 por ciento de votación es un varapalo sensible.
Nelson Aguilar, ejecutivo del MAS en Cercado, lo advirtió en campaña. “El MAS en Tarija tiene un 40% de voto duro, hay que ver cuánto suman los invitados”. Evo Morales en 2009 y en 2014 logró el 51 por ciento de los votos en el departamento. Ayer se quedó en el 40 por ciento en Tarija, similar a lo que logró el candidato a la Gobernación Pablo Canedo en segunda vuelta el año pasado.

¿Victoria agridulce
para la oposición?
Las cabezas visibles de la oposición se escondieron cuando empezaba la carrera electoral del referéndum por el SI y por el NO. Quizá recomendados por las grandes consultoras de marketing político. La crisis económica empezaba a destruir empleos y negar inversiones golpeando al gobierno; el escándalo del Fondo Indígena afectaba a las entrañas del MAS y las recientes victorias neoliberales en Argentina y Venezuela parecían abonar un camino para lograr “otro cambio”. Los Luis Revilla, Samuel Doria Medina, Rubén Costas o Jorge Quiroga dejaban en manos de las “campañas ciudadanas” los designios de su futuro, pero a medida que las encuestas les fueron siendo favorables empezaron a “asomar la patita”. Cuando llegó la “hondonada de guerra sucia” en forma de escándalo por tráfico de influencias atribuido a la ex pareja del presidente Evo Morales convertida a gerente de la empresa CAMC, generosamente retribuida con contratos públicos, no pudieron evitarlo más y saltaron a la primera línea. El 51 – 53 por ciento logrado no es lo esperado, y de repartirse conduciría al mismo resultado en 2019 que en 2014 o 2009.

El camino
que queda
Sea lo que fuere que finalmente dicten las ánforas y el Tribunal Supremo Electoral, al gabinete de Evo Morales le quedan tres años y diez meses de gestión por delante en un contexto internacional nada alentador; con el barril de petróleo por los suelos y las expectativas a peor. En ese sentido deberá concentrarse en la gestión para “salir por la puerta grande” como le han aconsejado ya varios opositores entre ellos el secretario de Coordinación de la Gobernación de Tarija, Waldemar Peralta. En paralelo a culminar los planes y proyectos, el MAS deberá asumir un periodo de renovación y encontrar nuevos líderes capaces de dar continuidad. La primera decisión será optar por los invitados o por las bases. En todos los casos la sombra de Evo Morales es alargada.
En la oposición la discusión será la misma. En la noche de ayer, quienes salieron a la palestra hablaron de futuro y menos de unidad. “La ciudadanía, los jóvenes, las fuerzas políticas democráticas han hecho posible que Bolivia y la Democracia ganen” dejó escrito Samuel Doria Medina. El alcalde verde de Cochabamba, José María Leyes, dijo que sabían que “no sería fácil. En seis de nueve departamentos ganó el No a la reforma constitucional. Bolivia le dijo sí a un nuevo futuro”. De momento la oposición boliviana parece lejos de poder conformar una Mesa de Unidad a la venezolana incluso para hacer un análisis conjunto de los datos y el mensaje de la ciudadanía.

EL CONTEO OFICIAL SE
PELEARÁ VOTO A VOTO

García Linera y las encuestadoras
El vicepresidente Álvaro García Linera fue el encargado de salir ante los medios a explicar los resultados y la lectura del gobierno. En ese sentido se limitó a señalar que las encuestadoras “se equivocan” y mostrar como prueba los dos puntos que en 2014 les restaron sobre el resultado final.

La Paz, Cochabamba y Oruro
Según las encuestadoras, el SI ganó solo en tres departamentos, eso sí, dos de ellos entre los más poblados del país. El MAS habría recuperado entonces lo perdido en las subnacionales en El Alto y mejorado su posición en Cochabamba. La victoria en Oruro es apenas por medio punto.

El voto en el exterior
El voto en el exterior supera los 250.000 votos, que respecto a los seis millones y medio de habilitados representa algo más del 3,8%. La mayoría de ellos se ubica en Argentina y Brasil. García Linera estimó que el Sí ganaría medio punto en ese sector, en cualquier caso la participación no fue alta.

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